Mas Poesia Menos Policia

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martes, 17 de enero de 2012

FIBONACCI



Sociedad?...



Porque la sociedad nos enmarca la información noticiosa, como si lo más importante de las noticias sean los errores de las personas que son ajenas a la vida cotidiana directamente, pero que indirectamente tienen algo que ver con el desarrollo social [sic], de la comunidad, como ejemplo concreto la vida de los políticos que por obra y consecuencia del trato que se les da, bajo el supuesto de que existen algunos que realmente tratan de hacer algo por la sociedad, estos ahora mismo se dan cuenta de que es mas importante la imagen que den a los medios que lo que hace a fin de cuentas, o en todo caso si hacen algo aunque sea un poco relevante, le dan la mayor cantidad de publicidad posible, desde marcarle al periodista que les cae peor, hasta de dar un total y libre acceso a quienes quieran contemplar sus logros, empero si algún día algo no les sale bien, o confían en alguien mas y le dan la oportunidad de desarrollar algún proyecto donde ellos estén al mando, entonces la reacción es todo lo contrario, se vuelve entonces un mal atributo a su “imagen pública”, que a fin de cuentas cae en un raciocinio que en teoría debiera haber sido superado por cualquier ser humano desde los 15 o 18 años a mas tardar (ignorando cualquier dato de investigación sobre el tema), o el haber prestado atención  a frases como “importa mas lo que piensen los demás de lo que pueda pensar yo”, o “a quien le importa lo que yo haga”, quiero aparentar ser, mas que ser, o en todo caso ser sin aparentar, o aparentar para lograr algo, con el fin de beneficiarme, pero en  el caso de los puestos políticos cada paso que se da, o cada función realizada se hace con el fin de beneficiar a los demás y obviamente se crea una imagen pública, que nunca será como lo describiría Salvador Díaz Mirón, “hay plumajes que cruzan el pantano y no se manchan… ¡Mi plumaje es de esos!”, es una razón innegable de existencia, puesto que fue escrita, pero a fin de cuentas intelectualmente y solo así puede ser sostenida, bajo ningún argumento de razón concreta, ni de idea fiable de facto cual pleonasmo como algunas otras frases del mismo Eduardo Galeano “el ser intelectual es como una cabeza rodando sin cuerpo”.