La represión como instrumento de paz,
Es un preludio de la vergüenza contemporánea,
Que pide olvidar las masacres pasadas,
Marcando a golpes nuevos recuerdos de injusticia,
Señor policía que lastima me das,
Tu teniendo las armas no poderte revelar,
Eres pueblo, pero el casco no te deja ver,
Que podría ser tu hermano al que golpeas,
Pero ya lo sabes, tienes el control de tu casa,
Tan ávidamente como el que más,
Pues si alguno no te respeta
Lo desprecias y pensando que está en la marcha,
Quizá por eso golpeas con más fuerza,
Porque es disidente de tu forma de pensar,
Y si tú tienes la razón
Que te da la institución,
Hay que hacerla respetar,
Si es tu hermano el proletario cansado,
El que no quiso creer en e l uniforme que portas,
O quizá porque también te conoce,
Bien sabe que a veces te equivocas,
Y solo entiendes a gritos, por eso canta
Durante la marcha,
Porque sabe que la ignorancia no distingue,
Parentesco ni la llamada clase social,
Ni el control gubernamental,
Porque a veces el pobre y el marginado
No entiende por qué le señalan,
Y eso molesta a cualquiera,
Quizá por eso a ti te disgusta,
Que te vean en la calle,
Como a un bicho raro,
Que no sabe a dónde pertenece,
Pues pensaste tener la razón,
Porque alguien más te dio la orden,
Porque consideraste ser mejor,
Por querer tener éxito,
Pasando por encima de
los demás,
No imaginaste que eso te convertía,
En alguien diferente, y serás señalado,
Entonces en la calle te enfrentas contigo mismo,
Otro ser humano, de carne, hueso y sentimientos,
Solo que uno tiene uniforme, le pagan, ordenan,
El otro reflexiono con otros, se siente, libre,
Va y expresa lo que como tú también quiere existir,
Esa idea de cultura, en vez de enfrentarnos,
Porque mejor no bailamos.